Domingo, 15 Septiembre 2019  
1ª Iglesia Cristiana Evangélica de Colmenar Viejo (Madrid - España)
Semana Bíblica para Niños 2019
Escrito por Administrator   
Lunes, 09 de Septiembre de 2019 18:06

SEMANA BÍBLICA PARA NIÑOS 2019

MANZANARES del 26 al 30 de AGOSTO

COLMENAR VIEJO del 2 al 6 de SEPTIEMBRE

Semana Bíblica 2019

Picar aqui para acceder al Album de Fotos


Última actualización el Lunes, 09 de Septiembre de 2019 18:14
 
Bautismos 2019
Escrito por Administrator   
Lunes, 08 de Julio de 2019 20:32

EXCURSIÓN UNIDA Y BAUTISMOS

6 de JULIO del 2019

Embalse del Pontón Alto - Granja de San Ildefonso (Segovia)

Picar aquí para acceder al Album de Fotos



Última actualización el Lunes, 08 de Julio de 2019 20:45
 
El Quinto Mandamiento
Escrito por Administrator   
Lunes, 15 de Julio de 2019 20:27

LOS DIEZ MANDAMIENTOS (VII)

EL QUINTO MANDAMIENTO: SOLUCIONES ANTIGUAS... ¿PARA PROBLEMAS NUEVOS?

ESTUDIO Nº 80

por LIDIA MARTÍN

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Mayo - Agosto 2012. Nº 254. Época X. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)

Siempre me llama la atención cuando se critica la Biblia por ser un libro supuestamente anticuado, desfasado y fuera del contexto real en el que nos movemos hoy. Y no puedo evitar, por retorcido que pueda parecer a algunos, esbozar una sonrisa cuando, al acercarme una y otra vez a las líneas de nuestro libro maestro, encuentro referencias repetidas y soluciones más que acertadas a los problemas que, a pesar de nuestra mucha sabiduría humana, seguimos padeciendo. No son problemas nuevos, aunque lo parezca, sino con disfraces nuevos, manifestaciones diferentes a las que estábamos acostumbrados pero que, en esencia, cuentan con factores de origen y mantenimiento que nada tienen de original. Mutan, cambian, eso sí, pero tienen de fondo el más antiguo de los males: el pecado en el corazón del hombre.

Pareciera a veces, viendo los niveles de desarrollo tecnológico e intelectual a los que hemos llegado, que hubiéramos alcanzado el tope de todo lo que se puede esperar de nosotros, que no hay reto que se nos resista o meta demasiado grande a la que debamos negarnos. Sin embargo, como ya adelantábamos, los problemas profundos que nos sacuden cotidianamente siguen siendo, en esencia, los mismos. Nadie como Dios mismo, que trasciende los tiempos, que los conoce y los gobierna, que no está sujeto a ellos, sino que los controla y los administra, que nos creó hasta el más pequeño detalle, para decirnos y marcarnos qué nos conviene más y cómo conducirnos en nuestra vida para que nos vaya bien. Ese era el objetivo de los mandamientos que el Señor dio a Moisés para que fueran trasladados a Su pueblo: que supieran y cumplieran los parámetros que Dios establecía, no como una forma de complicarles la vida, sino para que les fuera (nos fuera) bien.

Nuestros problemas reales hoy en día están muy lejos de tener que ver con el avance tecnológico, o las disquisiciones políticas, culturales o históricas, como a veces pareciera a raíz de lo que nos llega a través de los medios. Esos, entre comillas, casi podrían ser catalogados de “problemas menores”. Tampoco son los más prioritarios, a pesar de la crisis, los temas económicos o laborales. Porque los asuntos que siguen quitándonos el sueño realmente se encuentran cerca nuestro, en nuestra casa, particularmente y más concretamente, asentados de lleno en el seno familiar. Y esto no es novedad, reconozcámoslo. Ya le sucedió a los más antiguos de nuestros predecesores y, al margen de que las otras dificultades que podamos encontrarnos en nuestro día a día sean muy importantes, toman un cariz completamente distinto, incluso secundario o superficial, a la luz de lo que primordialmente nos mueve a las personas: las relaciones familiares.  De ahí que no sea, entonces, difícil de entender que algunas personas, cuando se encuentran en una situación grave en el hogar resten importancia a la abundancia material, a tener el trabajo perfecto o la mansión de sus sueños. Son capaces de vivir con lo poco que tienen, casi bajo mínimos en algunos casos, pero su corazón, lo que les preocupa, está en las personas que tienen cerca y lo que a éstas les ocurra. Y lo demás, pasa a un segundo lugar, por importante que a priori pudiera parecer, que lo es, pero sólo en cierta medida.

Cuando uno se acerca al texto de los diez mandamientos, descubre en él la sabiduría plena y profunda de Dios al recoger con una síntesis perfecta cuáles son los problemas del corazón del hombre, cuáles son sus tendencias, sus tentaciones, sus talones de Aquiles, por una parte en la relación vertical que establece con el propio Creador, pero por otra parte en la interacción horizontal que tiene con sus semejantes, entre los que se incluye, obviamente, la familia. Él estableció límites claros y concretos justo en aquellas áreas en que, efectivamente, somos más dados a caer y una de ellas es, sin duda, la que tiene que ver con las relaciones familiares. Nuestros hijos, nuestros padres, nuestros cónyuges son nuestros prójimos más próximos y aquí el mandato es claro: honra a tu padre y a tu madre, con un añadido tremendamente importante, no sólo porque sea el primer mandamiento con promesa, que también, sino porque implícito en su mensaje nos traslada una idea fundamental, y es que no pueden irnos bien las cosas cuando esto no se cumple.

Puedes seguir leyendo este Estudio o bajártelo en formato PDF en este enlace.

Última actualización el Lunes, 15 de Julio de 2019 20:37
 
Más artículos...
<< Inicio < Prev 1 2 3 Próximo > Fin >>

Pág. 1 de 3

Encuestas

¿Lees o has leído la Biblia?
 

¿Quien esta en linea?

Tenemos 19 invitados conectado(s)
© 2019 1ª Iglesia Cristiana Evangélica de Colmenar Viejo (Madrid - España)
Joomla! is Free Software released under the GNU General Public License.