Martes, 02 Junio 2020  
1ª Iglesia Cristiana Evangélica de Colmenar Viejo (Madrid - España)
Culto Dominical 22 de Marzo de 2020
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Domingo, 22 de Marzo de 2020 12:32

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Última actualización el Lunes, 11 de Mayo de 2020 12:29
 
No hurtarás
Escrito por Administrator   
Lunes, 11 de Mayo de 2020 11:59

LOS DIEZ MANDAMIENTOS (X)

EL OCTAVO MANDAMIENTO: NO HURTARÁS

ESTUDIO Nº 83

por  PABLO WICKHAM

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Enero - Febrero 2013. Nº 257. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)

LECTURAS: Ex.20:15; Deut.5:19; Lev.19:11-13

I. INTRODUCCIÓN.

1.- ¿Qué es hurtar?

A primera vista, la respuesta es fácil: quitar a alguien algo que le pertenece en contra de su voluntad. En todas las culturas y épocas este delito ha sido y es penado con menor o mayor severidad, desde las irrisorias multas de hoy en día, hasta la ley sharia musulmán, que corta la mano al ladrón, o las bárbaras leyes británicas del siglo XVIII, que ahorcaban a los cazadores furtivos. Es uno de los delitos más comunes en nuestro “civilizado” mundo, hasta tal punto que según las estadísticas de varios países occidentales, un porcentaje considerable de la población admite que lo ha cometido una o más veces. El dicho popular “Todo el mundo lo hace” parece justificarlo todo.

Pero abarca mucho más que el ladronicio o pequeño hurto. Lo comete quien sisa materiales de la oficina donde trabaja, o no paga a sus trabajadores lo suficiente o atrasa sus pagos, o el viajante comercial que engorda su cuenta de gastos, o pone precios abusivos a los productos que vende. También hurta quien evita pagar un billete de metro o autobús, o hace copias ilegales de originales con copyright, u omite datos negativos en su Declaración de Renta, o usa “chuletas” en un examen, y un largo etcétera.

2. Lo que implica

Comenta Edith Schaeffer: “(El mandamiento) quiere decir que hay legítimamente cosas que nos pertenecen y que alguien podría robar. Por lo tanto, (hay) un derecho legítimo a la posesión de ciertas cosas” (op. cit. pág. 47). La posesión de algo tiene dos facetas: la relación de una persona con las cosas que posee, y el derecho de usar y disfrutar de ellas. Algo va muy mal cuando se invierten los términos y se antepone el derecho de la posesión y el disfrute a la correcta relación con los bienes; equivale a usurpar el derecho del propietario legítimo.

El octavo mandamiento reconoce que el hombre, hecho a la imagen y semejanza de Dios, ha recibido del Creador ese derecho a poseer y usar ciertas cosas, entre ellas su propia persona, lo cual excluye el secuestro y la esclavitud en cualquiera de sus formas. Y entre las posesiones del hombre otorgados por el Creador se encuentra el derecho a ganarse la vida con su trabajo, y eso, ¡milenios antes de la Carta de la ONU! Son derechos consustanciales a la naturaleza del hombre, son como una extensión de su persona, y por eso, el atentar contra ellas es atentar contra el mismo dueño.

Esos derechos conllevan el correspondiente deber de reconocer y respetar las posesiones y el derecho de disfrute de las demás personas, por lo que las Escrituras no solo condenan sin paliativos el quebrantamiento de este mandamiento, sino demandan la inmediata retribución por delito cometido (Éxodo 22:1-15; Números 5:7; etc., y comparar Lucas 19:8).

Última actualización el Lunes, 11 de Mayo de 2020 12:45
 
Testimonio de Vida
Escrito por Administrator   
Sábado, 14 de Marzo de 2020 13:32

= VIDAS TRANSFORMADAS =

TESTIMONIO DE VIDA

por LUIS PEDREIRA PENA

El testimonio escrito de un valiente y ejemplar siervo del Señor, al servicio del Evangelio.

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Noviembre – Diciembre 2017 y Enero – Febrero 2018. Nos. 281 y 282. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)

El Señor llamó a su presencia a su siervo Luis Pedreira Pena el 25 de Abril de 2.017. ¡Qué privilegio tienen los salvos por Jesús de pasar con libertad a las moradas de Dios. Aunque dejan huecos de vacío y de dolor, pero ellos pasan a recibir su preciosa herencia, aquella que les donó su Salvador.

Yo, Luis Pedreira Pena, de 69 años por la gracia de Dios el Creador y Fuente de Vida, quiero testificar, en el día de hoy, (veintiséis de octubre del año Gregoriano 2.014 después de Cristo, siendo el año Judío 5775 después de Adán) cómo fue el desarrollo de mi existencia en este mundo.

Nací por la voluntad de Dios (no de mis padres), en la fecha del 3 de Febrero de 1945, muy poco tiempo antes de terminar la llamada segunda guerra mundial, en la aldea de Serantes, población satélite de la ciudad entonces llamada Ferrol del Caudillo. Tuve unos padres víctimas de la naturaleza caída como todos nosotros en la Humanidad. Me quisieron como todos los padres quieren a sus hijos. Mi hermana Pili nació tres años antes que yo, Y fue mi única hermana durante cinco años; después nacieron Casiano y Carmen y a todos los quiero mucho.

Mi padre trabajador. Siempre buscó cómo emplear su tiempo para mantener a su familia. Su primer empleo, que yo recuerde, en la ciudad marinera de Ferrol, fue el de ballenero. Trabajó en un barco que le obligó a faltar de casa más tiempo del conveniente en toda familia. Las ballenas se cazaban en lugares lejanos como Terranova, y la factoría donde se efectuaban las labores necesarias para la comercialización de la carne y el aceite de las ballenas estaba en la ciudad de Ceuta, también lejos de la familia.

Mi madre, mujer religiosa, me enseñó desde que era muy niño el temor de Dios. Pero padecía de celos patológicos en relación con mi padre. Y el distanciamiento por su trabajo de parte de él, provocó en ella verdaderas crisis a causa de sus celos. En una de ellas, teniendo yo tres años, creo, decidió salir de Ferrol para cruzar la Península Ibérica y llegar a Ceuta. Fue muy valiente Viajamos en tren y como no se podía llegar el mismo día de la salida, recuerdo aun vagamente que pernoctamos en una pensión. También recuerdo el barco en que cruzamos el Estrecho de Gibraltar y a una señora americana que me regaló un chicle, cuando en España aún no se conocían.

Puedes seguir leyendo este Testimonio o bajártelo en formato PDF en este enlace.

 

Última actualización el Sábado, 14 de Marzo de 2020 13:50
 
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