Viernes, 15 Diciembre 2017  
1ª Iglesia Cristiana Evangélica de Colmenar Viejo (Madrid)
Vidas T. II PDF Imprimir E-mail
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Miércoles, 27 de Julio de 2011 21:45

¿POR QUÉ DEJÉ DE SER MUSULMÁN?

por ABDELAZIZ IMANI

Usado con permiso.  Abdelaziz Imani, Instituto InterGlobal, ©2009.
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Fue una pregunta que escuché en más de una ocasión después de convertirme al cristianismo. Esta pregunta la escuché tanto de cristianos como de musulmanes.
CoránPara los cristianos era una pregunta de curiosidad o de emoción de ver como Dios había cambiado mi vida. En cuanto a los musulmanes era una pregunta para ofenderme y humillarme. Esa pregunta era por los cristianos: ¿Cómo y cuándo te has convertido al Señor? Pero por los musulmanes era: ¿Tú eres cristiano (MASIHI en árabe)?
Cuando escuché esta pregunta, en el principio era peligrosa y complicada para mí no por difícil o incomprensible que es sino porque me pone sencillamente en un cuadro de enfrentamiento con mi alma y el desafío alrededor mío. Y por siguiente la respuesta pide de mí una decisión sincera para experimentar mi punto de vista conscientemente. Eso de un lado. Del otro es que cada vez que la gente me pregunta, veo y me doy cuenta de que desea sinceramente saber lo que he encontrado en Jesús para dejar a Mahoma.

Era 1976, cuando cumplí los 12 años. Con mi mejor amigo AZIZ BAHI compramos un periódico Marroquí en árabe. Yo no sabía por qué compramos ese periódico y además en una edad tan temprana para leer el periódico. Pero ahora entiendo que Dios me estaba preparando el camino para ser salvo a través de ese periódico.
¿Qué había en ese periódico? Pues mi amigo y yo encontramos un anuncio en árabe que decía: “Si quieres recibir cursos bíblicos y la Biblia -- escribe a esta dirección”. Era la dirección de un ministerio en Francia para el norte de África.
Este anuncio no me llamaba mucho la atención porque yo no sabía de que se trataban estos cursos bíblicos ni tampoco sabía que era la Biblia.
Entonces, lo único que me había llamado la atención era la palabra: -GRATIS-
Decidimos los dos escribir a esta dirección en Marsella, Francia. A lo largo de dos semanas recibimos el primer curso sobre la creación. Nos sentimos los dos muy contentos de recibir esos cursos y especialmente yo estaba muy orgulloso hasta tal punto de ser egoísta. No quería que nadie descubriera esa dirección. Quería que sólo yo siguiera correspondiendo con ellos y que nadie más compartiera esto conmigo.

Después de dos años, un primo mío descubrió que estaba correspondiendo con cristianos. Y él me advirtió que si la policía descubriera eso, me metería en la cárcel. A esa edad de 14 años, la cárcel era algo muy temeroso para mí y desde ese momento empecé a preguntarme: ¿Por qué la gente rechaza y no acepta saber cosas sobre el cristianismo?
Por miedo a la cárcel, yo dejé la correspondencia.

Pasó el tiempo y todo se fue olvidando para mí. Pero para Dios nada está olvidado. Un día estaba buscando en la radio, sin saber lo que buscaba, y descubrí un programa evangélico en árabe que se llamaba NUR ALA NUR (“Luz Sobre Luz” en árabe). Fue emitido desde el Monte Carlo. Entonces nadie podía saber que estaba en contacto con el evangelio. Y gracias a la radio, descubrí muchas direcciones que me ofrecían el evangelio.
Ambos, mi edad y mi curiosidad, crecieron juntos. Mi deseo de saber más me empujó sin razonamiento como casi todos los musulmanes a rechazar el cristianismo. Según los musulmanes los cristianos (El Masihiyln):

l. Han cambiado la Biblia (El lnjil)

2. Creen en 4 evangelios.

3. Creen que Jesús fue crucificado.

4. Creen que Jesús es Dios y el Hijo de Dios.

Pero el Islam nos enseña todo lo contrario de estas doctrinas cristianas. Entonces, como musulmán yo tenía que rechazar también el cristianismo. Y para mí, cambiar mi religión era una blasfemia hacia Dios (Alá). Era considerarme como un ateo (Kafir).

 

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CÁNCER DE MAMA

por CLAUDIA LARA

Usado con permiso.  Claudia Lara, Instituto InterGlobal,©2008

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Traducido por Dennis Swick

Me gustaría compartir mi aventura contigo. Tantas veces, cuando hay adversidades, nos sentimos solos y desesperados. Estoy aquí para asegurarte que no estamos solos. Jesús nos dice en Mateo 28:20 que él estará con nosotros siempre.

Mi testimonio empezó en noviembre de 2.000 cuando sentí una masa en el seno izquierdo. Yo tenía una mamografía programada. Una mamografía es dónde el médico toma una radiografía o una fotografía de sus senos. El resultado no mostraba síntomas. Un par de meses pasaron y vi hoyuelos en el seno donde tomaron fotos. Entonces llamé el Doctor porrosa teléfono y él me envió a ver a un cirujano quien me examinó y me envió para hacer otra foto. Tomaron varias fotos y una mamografía. Me hicieron una biopsia donde el médico extrajo líquido para ver si  era cáncer o no. Ambas cosas confirmaron que yo tenía el cáncer de mama. El médico me decía que necesitaría una vasectomía la cual es quitarse el seno. La quimioterapia es una forma de veneno para matar las células de cáncer y la terapia de la radiografía consiste en una dosis muy intensa de la radiación al área afectada para matar células cancerosas.

Temor y ansiedad llenaron mi corazón. Sentí como si estuviera en medio de un mar oscuro sola, sin chaleco. Pero yo sabía que Dios estaba conmigo y sólo me traería cosas a mi vida que fueran buenas para mí. Él nunca me abandonará.

Así que fui a casa desde la oficina médica y me senté en un sofá. Me recuerdo orando y pidiendo el Señor que me de su paz. No sabía cómo, pero pedí por ella. Fue el 24 de Abril que abrí mi Biblia para leer Su Palabra y leí  Juan 14:27 que dice, “La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” Yo le pregunte a Dios, “¿Cómo vas a hacer esto?” Por favor abre mis ojos y mi mente para verte en todos los sitios y en cada cosa. El 29 de Abril, el día de mi cumpleaños, compartí con mi familia que yo tenia cáncer y necesitaba la cirugía. Ellos lo tomaron mal y estaban preocupados por mi. Una semana después el 9 de Mayo tuve la cirugía. Todo fue bien y al día siguiente llegue a casa con un tubo en mi seno para eliminar el fluido un par de veces cada día  durante tres semanas. Después de una semana, tuve una cita con el oncólogo. Él me informo que necesitaba ocho tratamientos de la quimioterapia cada 21 días y las enfermeras sacaron sangre cada catorce días para asegurar que todo seguía su camino. Además el médico me informó que tenía el 50 por ciento de probabilidades de que el cáncer aparecería otra vez después de los tratamientos, porque tenía diez nodos linfáticos infectados los cuales llevan el cáncer a otras partes del cuerpo. Eso es mucho. Otra vez, el temor llenó mi corazón. Yo le pregunte al Señor ¿Voy a morir?
El correo llegó después de esto y había una nota de una amiga con el  versículo de Salmos 57:1 que decía “Ten misericordia de mi, Oh Dios. Ten misericordia de mí. ¡Porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantados!”

Creo en La Palabra y creo que sobreviviré.

Entonces el 15 de Junio, cinco semanas después de la cirugía, empecé la quimioterapia.

Fue una enfermera que me inyectó en el brazo un tubo con una bolsa que llevaba la medicina de la quimio. Tenia que estar 3 ó 4 horas para recibir la quimio. Después, cuando regresé a casa, estaba tan agotada que tenía que dormir. Tenía dolores de cabeza, dolores del estómago, vómitos, palpitaciones del corazón y me dolía todo el cuerpo. Los efectos de la droga me duraban 3 ó 4 días pero luego me sentía mejor. Sabía que esta quimio se usaba para curarme pero tenía sentimientos negativos y dudas durante ese tiempo, pero también sabía que cada paso hacia Cristo y Su Palabra matarían esas dudas. Así que, cuando tienes dudas, lo mejor es leer la Biblia.

Catorce días después de la primera quimioterapia empecé a perder mi pelo, lo cual es normal porque las drogas afectan las células que crecen rápidas. No quería verlo caer así que mi hijo mayor me lo cortó todo. Después compré una peluca, un par de pañuelos y un sombrero.  No me gustaba mi apariencia pero una vez más el Señor me enseñó a aceptar mi apariencia  por lo que yo era y no por lo que yo aparentase.

Una vez los tratamientos de la quimioterapia terminaron me llevaron a ver a otro médico quien me asignó unos tratamientos de radiografía. La radiografía consiste en un rayo como láser que esta enfocado a un área del cuerpo para matar células de cáncer que quedaron en la superficie. Los tratamientos de la radioterapia duraron 6 semanas menos los dos días del fin de semana. El tratamiento sólo duraba 15 minutos. Y la radiación fue más fácil que la quimioterapia. Yo me sentía más a gusto subiendo a la mesa de la radiografía.

Existen efectos secundarios de la quimioterapia y la radiografía que pueden ser resueltos con una dieta sana y la medicina. La crema de Alovera ayudó a mi estomago y yo hacia unos batidos con arándanos y plátanos y añadía semillas de lino molido. Hay que comer mucha fruta y vegetales. Y hay que descansar mucho.

Otro problema que puede aparecer es la limfodemia.  Es un hinchamiento en el brazo donde los nódulos linfáticos han sido quitados. Hay que hablar con el médico sobre esto porque se puede tratar este problema y controlarlo.

Es un sentimiento extraño después de meses de tratamientos, el sentirse liberada de la rutina. Pero después de ver al médico cada tres meses para hacer un chequeo es un alivio difícil de explicar.

El Señor me dijo al principio todo esto en el libro de Isaías 42:9, “He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias”. Han pasado cinco años (2006) y Su Verdad me ha llevado. Tengo canas por las que estoy agradecida. Y también tengo ropa nueva y joyas que hacen juego con todo lo que me ha pasado. Pero lo mejor es que aprendí a vivir cada día como si fuera el último y confío en cada palabra de las que Jesús dijo. No soy una estadística. 1 Cor. 2:5 dice que nuestra fe no esta fundada en la sabiduría humana sino en la Palabra de Dios. El problema pasará cuando veamos a Dios en todo. Bendiciones….

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MILAGROS PERSONALES

por DENNIS A. SWICK

Usado con permiso.  Dennis A. Swick, Instituto InterGlobal,©2010
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(El hermano Dennis durmió en el Señor en el año 2013 a causa de las complicaciones con el tumor).

El estudio de Josué 3:1-17 a 4:1-7 muestra que al cruzar el rio Jordán, Dios quería que las 12 tribus  de Israel fueran reconocidas y los Israelitas hicieron un altar con 12 piedras como monumento. Cada vez que alguien mirara estas 12 piedras recordaría la grandeza de Dios y sus milagros. Mi versículo favorito es Hebreos 13:5, “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;”

Un amigo mío, David Naslund, quería que yo hiciera lo mismo que Josué, así que voy a mencionar los milagros que Dios ha hecho en mi propia vida.


Dennis&Nanette1.Diabetes - En agosto de 1957, descubrieron que yo tenía diabetes tipo 1 dónde tienes que inyectar insulina en tu cuerpo cada vez que comes algo. Yo solo tenía 5 años y casi no entendí nada de nada. Solo sabía que tenía que recibir las inyecciones de insulina cada vez que comía algo. También sabía que con la diabetes tipo 1 yo no era normal como los otros niños. No podría comer dulces ni pasteles ni helado de fresa. No podía salir con los otros niños y hacer camping en una conferencia. Mi vida era restringida. Mi madre tenía que medir con una balanza cada comida que yo comía. Me decían que los enfermos de diabetes sólo vivían unos 25 años y después mueren porque tienen problemas severos con sus pies, los dedos de sus pies, sus ojos, y sus riñones. Y a través del tiempo, conocí personas con diabetes tipo 1 que sufrían estas anomalías. Muchos fueron ciegos o tenían la circulación mala que afectó a sus pies y a sus riñones. Pero a pesar de esto, y los altibajos que he sufrido con la falta de azúcar en mi sangre, mi esposa y yo nos fuimos a España como misioneros por 19 años y tenemos dos hijas que se casaron. Además tenemos 5 nietos. En el año 2007, recibí una medalla de oro de la compañía Joslin por tener el diabetes por unos 50 años. Es un milagro que aún estoy vivo en abril de 2010. Esto para mi es muestra del amor de Dios en cuidarme tanto.

2.La Universidad - En 1971, me había graduado de High School (Escuela Secundaria) en Mission Viejo, California. Quería ir a la Universidad de Irvine (UCIrvine) que estaba a pocos kilómetros de nuestra casa. Pero mis notas no eran suficientemente altas para poder estudiar allí. Y yo recuerdo estar orando mucho sobre esta situación. Un día recibí una carta que me decía que estaba aceptado como alumno: estudié allí por 4 años. Era increíble para mí y aún hoy no estoy seguro como pude entrar en esta Universidad. ¡Otro milagro de Dios en mi vida!

3.¿Misionero con diabetes?- El 14 de junio de 1975 me casé con mi preciosa esposa Nanette. Ella venía de una familia misionera de Burton y Glenna Clark con Wycliffe (traductores de la Biblia) en las Filipinas. Y mi tío y tía, Ron y Joyce Swick, servían con Wycliffe también como misioneros traduciendo la Biblia en la isla de Papúa Guinea. Entonces nosotros pensamos asociarnos con esta misión porque tuvimos la creencia de que era muy importante leer y entender la Palabra de Dios en su propio idioma. Y después de casarnos, Nanette y yo estuvimos preparados para ir a SIL (el Instituto Lingüístico) para empezar esta carrera. Pero después de reunirnos con un hombre de Wycliffe para decirle que estábamos listos, él nos dijo que la misión no podría aceptarnos porque yo tenía diabetes tipo 1 y no podría vivir en la jungla. Con estas noticias quedamos muy afectados. Parecía que nuestro mundo y nuestros planes se fueran a pique. Este era el único plan que teníamos. Los estudios que hicimos y nuestro casamiento tenían como fin el ser misioneros con Wycliffe. Pero como todas las historias ‘conectadas’ con Dios, después de orar y consultar otras personas Dios obró y hizo otra cosa que no esperábamos. A pesar de esta experiencia, había otro plan. Nos fuimos a España con la misión GEM en junio de 1982 que trabajaba en Europa dónde no había problemas con la diabetes. Y también, Dios tiene sentido del humor. Por ejemplo, recuerdo bien en la Universidad estudiando el español y tenía tantos problemas con palabras como ser y estar y por y para. Y al final del curso decía que jamás voy a aprender el español. Pero al final estuve en España por 19 años. ¡Otro milagro que Dios hizo en mi vida!

4.Pérdida de Apoyo Económico - Recuerdo antes de 1982 que Nanette y yo tuvimos que levantar fondos para poder servir con G.E.M. como misioneros en España. Durante este tiempo nuestra Iglesia de Calvary Church estaba en el proceso de ayudarnos económicamente para irnos a España. Una noche nos fuimos y estuvimos cenando con amigos en su casa. Después de cenar, nos fuimos. Resulta que en esta noche tuve un bajón de azúcar. Estaba conduciendo el automóvil y estaba a punto de entrar en la carretera en dirección opuesta (o sea tendríamos un accidente terrible al chocar con autos que iban en la dirección contraria a la nuestra). Entonces Nanette agarró el volante y no entramos en la carretera sino que cruzamos un puente y entramos en un parking de un restaurante. Allí chocamos con un auto estacionado en el parking dentro del Taco Bell; la gente vio el accidente y llamó una ambulancia que estaba cerca de nuestra Iglesia. Cuando llegó la ambulancia, tomó mi azúcar de sangre y resultó que estaba a 22 cuando una persona normal está entre 80 a 120. Yo estaba muy bajo y los paramédicos estaban sorprendido que estuviera aun despierto. Entonces ellos me llevaron al hospital. Después, cuando estaba bien y pensé sobre todo lo que había ocurrido, me venía a la mente, “nuestra Iglesia no va a apoyarnos ahora.” Otra vez mi diabetes ha afectado todo y ¿qué podría hacer? Pensé en lo negativo. Pero a pesar de todo, la Iglesia decidió apoyarnos económicamente como misioneros y por 19 años estuvimos en España. ¡Otro milagro de Dios!

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TESTIMONIO DE UN EX-NIÑO DE DIOS

por ANTONIO

Usado con permiso.  Antonio, Instituto InterGlobal,©2008
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LA FAMILIA (LOS NIÑOS DE DIOS)

En la Familia estuve, aparte de España, en Perú, Chile y Argentina. Tengo 5 hijos. En la actualidad estoy en una iglesia cristiana y soy activo sirviendo al Señor.Juan 3:16
Entré en la Familia cuando el 6 de agosto de 1976 a las 9 de la noche me convertí. Yo no me convertí en la iglesia, sino por el testimonio de la Familia. Aquella noche fui hacia mi casa llorando, tocado por Dios y el Señor me transformó de una manera increíble. Yo había sido un ateo redomado. Hasta el 80 estuve en España y era el típico litificador incansable y un devorador de Cartas. Es verdad que tuve algunas experiencias malas, ya lo creo, pero yo creía profundamente en las Cartas, y pensaba que la Familia andaba un poco mal a veces, pero que la verdad estaba en la Palabra de Dios, que era la Biblia y las Cartas. Me sorprendía cuando escuchaba algunos comentarios extraños de casi tropiezo por parte de algunos miembros. ¡Yo nunca había tropezado con la salida de ninguna Carta de MO! Asumí que había miembros que estaban en la Familia, que habían entrado y permanecido en la Familia, porque les gustaba el estilo de vida del grupo, y no tanto por sus convicciones en algunas áreas. Cuando salieron las Cartas sobre Sudamérica, creí que lo que tenía que hacer era ir para allá, y así hice. También tuve experiencias negativas allí, especialmente al principio, pero para mí entonces y también ahora, fue culpa de personas concretas y no de la Familia. Además, yo también he sido culpable de cosas parecidas...
Y me gustaría mucho poder pedir perdón personalmente a las personas a las que ofendí.
Así que, a pesar de algún bajón en Sudamérica quizás, siempre tuve una gran convicción en las Cartas y un gran deseo de transmitir su mensaje. Me convencí y me gustaba mucho la combinación de cristianismo y Biblia con la cultura rebelde, radical y anti-sistema de los 60 tal y como se reflejaba en los escritos de Berg... y a pesar de cómo se reflejaba a veces en la experiencia cotidiana de la Familia...
Todo empezó cuando salió la serie ¿Será posible? Leer esas Cartas fue un verdadero palo para mí. David Berg no sólo estaba contradiciendo cosas que había dicho anteriormente, sino que además se estaba contradiciendo en cuestión de unos cuantos párrafos. En ese tiempo estaba viviendo solo y creo que tuve el privilegio de encontrarme en una situación en que pude pensar por mí mismo. No es que no pensase en mi vida normal en la Familia. Pero tú sabes, hay ciertos pensamientos que no podías ni siquiera permitírtelos a ti mismo. No estoy hablando de que no podías levantar la voz (¡ni se te ocurría!), lo que estoy diciendo es que ¡ni siquiera yo me lo permitía a mí mismo porque me parecía terriblemente peligroso! No quería descubrirme a mí mismo dudando o dejando que el Enemigo obtuviese alguna ventaja en mi mente. Pero en ese tiempo llegué a la conclusión de que la verdad bien podía sufrir un examen. Me costó mucho, pero lo que hice fue coger todos los libros de las Cartas y la Biblia por otro lado y enfrentar algunas cuestiones calientes y fundamentales de la Familia. Finalmente, cogí una hoja de papel y tracé una línea en el centro. A un lado puse todos los argumentos que siempre había tenido para defender esas cuestiones y al otro lo que había encontrado en la Biblia. Y ya te puedes imaginar lo que pasó.
Respecto a la Ley del Amor y al Árbol de Todas las Cosas, yo siempre había sabido, tenía esas cosas memorizadas incluso, que algunas de estas cosas no armonizaban con Pablo. ¡Vale! ...Que los primeros cristianos todavía no habían salido de algunas de sus limitaciones. ¡Muy bien! ...Pero que aun así, en las mismas palabras de Pablo estaba el germen de la ley del amor. De hecho, el mismo David Berg usaba las Cartas de Pablo para fundamentar su ley del amor. Sin embargo, al intentar comprobar honestamente, yo diría que por primera vez, estas argumentaciones no había manera alguna de sostenerlas en pie. Algunos de los versículos que más me impactaron fueron: Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca (Ap 2:14-16). Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón (Ap 2:19-23). Fíjate que es Jesús el que está hablando aquí. Jesús había resucitado. No estaba bajo la ley (respondiendo a uno de los argumentos de Berg). Y es un mensaje de advertencia a iglesias que estaban permitiendo un error parecido al de la Familia (y que queda ahí reflejado para las iglesias de todos los tiempos). No se trataba de fornicación espiritual. Jesús no aceptaba una contraparte cristiana de los cultos sexuales paganos. ¡Estaba clarísimo!
Me acordé de la Carta nº 561 ¡Las sacerdotisas del amor! en cuya portada se veía a sacerdotisas del culto de Diana teniendo relaciones sexuales en el mismo templo con los hombres que venían a adorar como si fuese una especie de sacrificio a sus dioses. La argumentación de la Carta era que el diablo era un imitador de Dios y que eso tenía una contraparte en la Familia (!!!).
Empecé a releer, meditar y examinar en su contexto muchos otros textos de la Biblia y a compararlos con lo que decían las Cartas. En realidad, estaba muy claro. La razón por la que no me había dado cuenta antes es porque no había querido darme cuenta, porque sencillamente había apagado la voz de Dios y también la voz de mi propia conciencia. La misma razón por la que muchos miembros de la Familia en la actualidad no se están dando cuenta de esto. No es porque lo interpreten de otra manera, ¡sino porque no son sinceros y no están buscando la verdad de Dios en la Escritura! Se le pone el sambenito a los que dejan la Familia de que están abandonando a Dios y su servicio, de que dejan de creer en ciertas cosas para justificarse de su deserción de Dios. Pero curiosamente, al menos en mi caso y sé que en otros casos también, me fui porque quería agradar a Dios y nunca se me pasó por la cabeza dejar de servirle, cosa que sigo haciendo desde entonces hasta ahora. Me fui por convicción en Dios y su Palabra.
Por el contrario, creo que hay bastantes miembros que continúan en la Familia (a pesar de que se dan cuenta de muchas cosas) porque no tienen dónde ir en ciertos casos, o porque les resulta cómodo y agradable el estilo de vida de la Familia en otros, y no tanto por convicciones profundas, espirituales, basadas en la Palabra de Dios. No se plantean ni quieren plantearse si lo que están creyendo y haciendo es correcto o no, si es de Dios o no... Y las argumentaciones que tienen para negar esto son muy superficiales y no podrían aguantar un examen serio. ¡En realidad se necesitan agallas para reconocer que has estado equivocado en aquello que has creído y por lo que has vivido tanto tiempo! Quedas como un tonto delante de todos y especialmente delante de ti. ¡Algo se te muere por dentro, algo por lo que habrías estado dispuesto a morir tú mismo!
Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así (Hch. 17:11).


Antonio ahora (2006) es un pastor de una Iglesia Evangélica. Fecha escrito: 3/11/2002.

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EL PELIGRO DEL OCULTISMO

por JUAN JOSÉ ESCUDERO TORRECILLA

Usado con permiso.  Juan José Escudero Torrecilla, Instituto InterGlobal, ©2008.Hacia la luz

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Hace ya nueve años, o diría mejor, tan solo nueve años que conocí al Señor Jesús. Quizás este testimonio pueda servir a alguien, no lo sé. Pero si alguien esta pasando por alguna situación parecida, que sepa que siempre hay una salida para el que se acerca a Cristo.

Ya desde la tierna infancia me abstraía de mi entorno y me encerraba en mi mundo particular convirtiéndome poco a poco en un niño introvertido, atormentado con fuertes pesadillas nocturnas y temores de todo tipo. Recuerdo que era rara la noche en la cual podía dormir sin temor y sin experimentar presencias amenazadoras a mí alrededor. Poco a poco iba creciendo en mi una morbosa fascinación por todo lo oculto y sobrenatural, de tal manera que, con ocho o nueve años, comencé a leer libros relacionados con el ocultismo y referentes a doctrinas orientales, a la vez que comenzaba a realizar pequeñas practicas espiritistas en la intimidad.

En mi adolescencia, me uní a un grupo de jóvenes, con los cuales me fui adentrando todavía mas en todo lo sobrenatural, a la vez que practicábamos diversas experiencias relacionadas con el ocultismo, desde espiritismo hasta adivinación, pasando por todo lo referente al fenómeno OVNI y los supuestos extraterrestres. Incluso llegue a tener una presunta entidad extraterrestre en mi “imaginación” a la cual le hacía preguntas.
Con todo ello la depresión iba tomando dominio sobre mi mente. Comencé a tener ideas autodestructivas, de tal manera que casi no me podía asomar a una ventana ya que me venían ideas de lanzarme al vacío. Todo ello sin razón aparente alguna ya que nunca me había faltado el cariño de la familia e incluso desde los 18 años tenia trabajo fijo. Mi deseo de conocimiento por todo lo oculto fue creciendo y me adentré totalmente en el terreno de la adivinación, especialmente en la astrología, a la cual le rendía culto y dedicación plena del tal manera que mis decisiones en la vida eran tomadas dependiendo del cálculo de mis predicciones, las cuales se extendían también a las personas de mi entorno. Llegue realmente a estar “enganchando” a la Astrología. Es triste pensar en cuantas personas están aferradas a lo que un vidente les predice y en cambio los creyentes en ocasiones no hacemos caso de lo que el Espíritu Santo no dice para guiarnos en la vida.

Mientras todo ello sucedía en mi vida, conocí a la que luego sería mi esposa, Conchi, la cual por suerte no estaba interesada por el Ocultismo, aunque poco a poco la intente “adoctrinar” en todo tipo de filosofías, enseñanzas, o doctrinas extrañas relacionada con mi mundo particular. Mis aficiones a todos estos temas en vez de menguar aumentaron. Una vez casados, Conchi comenzó por primera vez en su vida a tener pesadillas las cuales en ocasiones eran idénticas a las que yo tenía. Y es que el matrimonio a nivel espiritual tiene vínculos invisibles que no podemos comprender plenamente. Recuerdo que en ocasiones nos despertábamos al mismo tiempo, en la madrugada, sintiendo a nuestro alrededor una presencia demoníaca de manera que parecíamos dos niños atemorizados en vez de dos adultos que se acercaban a los 25 años. Por aquel tiempo sucedió un trágico suceso en la vida de mi esposa que vino a romper más nuestra estabilidad emocional: el suicidio de su padre.

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EXPERIENCIA DE MI CONVERSIÓN

por ORELLANO PÉREZ BUITRAGO

Usado con permiso. Orellano Pérez Buitrago, Instituto InterGlobal, ©2008.

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Testimonio de un ex Testigo de JehováLuz

Fue en un lugar de la Mancha que mi padre contactó por primera vez con los “Testigos de Jehová”. Tendría yo unos cuatro años de edad cuando él se bautizó en el río Guardiana, llegando a ser así formalmente, miembro de la organización que lleva dicho nombre. Y así, fue que yo llegué a criarme en el seno de una familia de “Testigos”. Recuerdo que siendo todavía bastante jovencito sentía yo cierta inclinación natural hacia lo religioso y oraba con sinceridad a Dios en los momentos en que me encontraba solo. Habiendo, como familia, dejado atrás la religión católica, llegué a la conclusión de que en la organización de los “Testigos” estaba el único medio de Dios para la salvación. Cierto, creía que Cristo era nuestro Salvador pero, a la vez, creía que a Cristo Jesús no se le podía encontrar en otro lugar que no fuera aquél.

 

Por mi estudio regular de las Sagradas Escrituras, llegué a tenerle mucho cariño a la persona de Cristo. Quería imitarle tanto como pudiera en mi vida de cristiano y quería, anhelaba, estar con él en los cielos. Fue bajo este concepto y sentimientos, que a la edad de 15 años, empecé a participar de los símbolos del pan y del vino en el día aniversario de la muerte de nuestro Señor. Los “Testigos” celebran la Cena del Señor una vez al año. Por la creencia de que sólo 144.000 escogidos desde Cristo acá formaron su Iglesia, y que en el año 1935 dicho número ya se había completado, fui presionado para que dejara de participar de dichos símbolos. Pero, puesto que consideré las palabras de nuestro Señor “haced esto en memoria de mí” como un mandato que me aplicaba, seguí tomando el pan y el vino año tras año en el día aniversario-memorial de su muerte. Puesto que me casé con una “Testigo” que, por supuesto, no era de los 144.000, aquello resultó en una familia dividida en cuanto a esperanzas: mi esposa y mis hijos la esperanza de vivir en una Tierra convertida en un paraíso, y yo, la esperanza de vida celestial en la presencia de nuestro Señor. Aquello no me parecía muy razonable.

 

Creyendo también que Jesucristo había sido instalado rey en los cielos en el año 1914 d.C. y que el fin del mundo estaba muy próximo, a las puertas, me dediqué por completo a la obra de predicar y enseñar aquellas creencias a otros, dirigiéndolos a la vez, a la organización de los “Testigos” que auspicia La Sociedad Watchtower. De ese modo, serví por más de dos décadas en dicha organización como Ministro de Tiempo Completo, doce de tales años en el extranjero: cuatro en Alemania Occidental y ocho en Colombia (América del Sur).

 

Debido a que la mayor parte de nuestro tiempo lo dedicábamos a ir por las casas ofreciendo la literatura de la organización y buscando adeptos, no me quedaba mucho tiempo para el estudio de la Biblia. Sin embargo, el tiempo que si dedicaba a estudiarla, lo hacía generalmente con fiel consulta de las publicaciones de la Sociedad de los “Testigos”. Esa actitud era debida al entrenamiento erróneo de las palabras de Señor cuando dijo: “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente (esclavo fiel y discreto: TNM, de los “Testigos”) al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?” Creyendo que dicho, “esclavo fiel y discreto” era compuesto principalmente por el personal con esperanza de vida celestial en las oficinas centrales en Brooklyn, Nueva York, y que todo lo que publicaba tal Sociedad era “alimento a tiempo”, llegué a considerar indispensable tales publicaciones para llegar a un correcto entendimiento de la Palabra de Dios. Sin embargo, sería esa sincera comprensión de los asuntos que hicieron profunda mella en mi en ese sentido: En el campo doctrinal no pude armonizar con la Biblia el que la resurrección de los muertos fuera en general una puerta a una segunda oportunidad, de manera que estos fueran juzgados por las obras posteriores a su resurrección en vez de por las obras ejecutadas antes de morir. Sin embargo, el tema referente a la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo llegó a ser el asunto que, más que cualquier otro, tendría que ver con que yo abandonara definitivamente aquella organización. Llegué a entender fuera de toda duda que era imposible desde todo punto de vista que la iglesia verdadera constara de tan solo 144.000 miembros, ni uno más, ni uno menos.

 

En cuanto al terreno profético: tras un estudio meticuloso de publicaciones muy antiguas de la Sociedad Watchtower, iba cogiendo cada vez mayor conciencia de que el llamado “esclavo fiel y discreto” era culpable de profetizar en falso en bastantes ocasiones y de diversas maneras. Y, en lo que respecta a lo moral, a medida que investigaba me iba pareciendo más improcedente el que un grupo de unos 14 a 17 hombres allá en Nueva York se consideraba a sí mismo el Cuerpo Gobernante de todos los Testigos de Jehová de alrededor del mundo, y que llenos de autoridad y poder, fueran imponiendo reglas y medidas cada vez más severas en contra de los que disintieran de alguna forma de las enseñanzas oficiales de dicha Sociedad. Todo esto era evidencia para mí, en el sentido de que no estaban imitando las cualidades del Dios amoroso que constantemente decían representar e imitar. Y fue así que gradualmente mi fe en dicha organización se fue apagando hasta quedar totalmente desvanecida. No podía seguir así: tenía que actuar.

 

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Última actualización el Lunes, 23 de Octubre de 2017 11:28
 
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