Viernes, 15 Diciembre 2017  
1ª Iglesia Cristiana Evangélica de Colmenar Viejo (Madrid)
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Sábado, 09 de Mayo de 2015 11:39

Estudio 57.- ¿ES DIOS EL CULPABLE DEL MAL EN EL MUNDO? por DANIEL CABARCOS

Los cristianos nos encontramos a menudo inquiridos por familiares y amigos por un tópico de pregunta acusatoria: “¿Por qué Dios, el Dios que nosotros proclamamos, permite el dolor, el sufrimiento y la muerte del inocente? ¿Qué clase de Dios es ese?”
Dentro de los círculos intelectuales se acuña un tópico parecido: “¿Se puede creer en Dios después de Auschwitz?”

Satanás desciende a los infiernos¿Por qué los hombres tienden a responsabilizar a Dios de todo lo malo que ocurre en el mundo? La respuesta a esta pregunta la encontramos en el Génesis y se conoce en lenguaje psicoanalítico como mecanismo de transferencia o de proyección el cual consiste en proyectar o transferir a otro la responsabilidad de los actos propios. Se trata de un mecanismo de defensa para salvaguardar la integridad del yo. Esto lo podemos ver en Génesis 3:12-13 “Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.”  “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”  (Génesis 3:6).

Acerca del tema del sufrimiento y del dolor en el mundo, parece que toda persona se siente capacitada para opinar y para evadirse de su responsabilidad y contribución personal al mal en el mundo. Hasta aquí ha hablado el hombre, ahora va a hablar Dios:
Acerca de este problema y de sus responsables, lo primero que nos dice la Biblia es que el pecado de Satanás introdujo en el mundo un elemento de desorden, de desarmonía, pero él se aparta de Dios en base a su responsabilidad y libertad personal: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.” (Ezequiel 28:15-18).
Satanás tentó al hombre y éste, libremente, pecó (Gn.3:6). Estas actitudes trajeron consecuencias desastrosas para la creación, por tanto el mal en el mundo no emana de Dios, sino de la libertad de sus criaturas. Dios es tan coherente y respetuoso con sus criaturas que al crearlas les concedió libertad de decisión, incluso para ponerse en contra de Él y maldecirle. Si Dios no diese esta libertad a sus criaturas se le acusaría de déspota y totalitario. Dios creó a sus criaturas para que éstas le alaben y adoren libremente, conmovidos y convencidos de su grandeza, no a la fuerza.

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Estudio 58.- 1 CORINTIOS 11:17-34.- INSTITUCIÓN DE LA CENA DEL SEÑOR por DANIEL CABARCOS

Este texto es el más antiguo, literariamente hablando, de la institución de la Cena del Señor y tiene afinidad, aunque diferente, con Lucas 22:15-20.

La sociedad greco-romana estaba estratificada de forma piramidal. En la cúspide la aristocracia y en la base, el proletariado (HUMILIORES), compuesto por todos losSanta Cena que tenían que trabajar para vivir.  Un factor de mucho peso social era la libertad del individuo. Ser libre era mucho más importante que ser rico o pobre. Los nacidos libres estaban por encima de los libertos y de los esclavos. Este posicionamiento social era más que una etiqueta. Significaba derechos y privilegios, poder e influencia y esto tenía su relevancia en cuanto al fuero legal y jurídico y también en el trato en las “celebraciones sociales públicas”.
Corinto era una ciudad muy heterogénea en cuanto a su composición social. Al ser una urbe importante y un gran puerto comercial, las diferencias sociales estaban muy marcadas. La sociedad del siglo I era una sociedad muy desigual socialmente. Había gente muy rica y gente muy pobre.
La iglesia de Corinto, en su estratificación social, sería una muestra del resto de la sociedad. El elemento más importante de las reuniones comunitarias era el ágape fraternal, que era una verdadera comida para satisfacer el hambre, a menudo la única comida del día. Y aunque eran celebraciones religiosas, servían también como práctica del “amor recíproco”, para que comieran los pobres, huérfanos y viudas. “Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.” (1 Co.11:22).

En 1 Co.11:18 Pablo habla de divisiones: SCHISMATA=SCHIZÔ (significa escisión-ruptura, hendidura, desgarro). La raíz de esta palabra puede significar también una “astilla de madera”. No se refiere aquí a divisiones en diferentes organismos, sino a tendencias sectarias, a desgarros en la unidad que se ponían de manifiesto en la celebración de la Cena del Señor.
Por la literatura cristiana primitiva, se sabe que se celebraba una comida comunitaria en la que cada uno aportaba según sus posibilidades. Al final de este ágape se celebraba el acto de la eucaristía (Cena del Señor) propiamente dicho, que era su punto culminante. “y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.” (1 Co.11:24-25).

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 Estudio 59.- EZEQUIEL 28:12-19.- EL ORIGEN DEL PECADO por DANIEL CABARCOS

El pecado es fruto de la libertad de las criaturas. Si a nosotros, siendo inteligentes, no nos gustaría que alguien nos alabara porque no tiene otra opción, cuanto más a Dios.
En este texto veremos el origen del pecado y cuál fue la debilidad que lo hizo posible.

origin“Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.” (Ezequiel 28:12)
‘Sello de la perfección’ (KALIL) (Completo, acabado en todo). LXX traducen ‘sellado aparte’, ‘coronado de hermosura’.
‘Lleno de sabiduría’ (KJOKMA) (Sabiduría, ciencia, entendimiento, inteligencia, saber). Procede de KJACAM que se traduce por ser sabio en mente, palabra y acción.
‘ACABADO’ (KALIL) (Completo, acabado en todo).
‘Hermosura’ (YOFI) (hermosura, belleza). Procede de YAFA que significa ser brillante, hermoso, engalanar, adornar.
El Sello se usaba para marcar la propiedad por tanto quizás la mejor lectura sea ver aquí a Satanás como la cúspide de la creación de Dios.

“En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.” (Ez.28:13)
Se nos habla aquí de presencia, de prestancia y magnificencia de su Creación (BARA). “En Edén, en el huerto de Dios estuviste;” LXX, la Biblia Septuaginta, traducen ‘paraíso de Dios’. El texto hebreo no aclara nada pero en los LXX se usa un sustantivo (TRUFE), que significa voluptuosidad dada a los placeres sensuales, opulencia, lujo y en el griego clásico significa libertinaje, lujo, altivez, orgullo, malicia. Se usa dos veces en el N.T. (Lc.7:25 y 2ª Pe.2:13), lo que parece indicar el uso de esta palabra en los LXX como que interpretan la estancia de Satanás en el Edén en el sentido de tentar y contaminar (Gn.3:1).

Vamos a comparar esto con Cristo, con el Mesías: “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.” (Isaías 53:2)
‘Parecer’ (YAFE) (ser hermoso). Procede de YAFA que significa ser brillante, hermoso, engalanar, adornar.
(JADAR) que se traduce por hermosura, magnificencia y que procede del adjetivo ‘hincharse’, ‘ser altanero’, ‘orgulloso’.
El Mesías no tiene una gran imagen, esplendor u ornamento en su presencia porque quiso mostrarse así como lo contrario a Satanás.
(KJAMAD) (“deseemos”).Significa deleitarse en, codiciable, muy amado, estimar precioso. La idea en este texto es que le deseemos, no por la imagen o por el boato, sino por el Contenido y no por lo que brilla el Continente. Satanás, Lucero, ángel de luz, mucha imagen, contenido, negro putrefacto, corrupto, orgulloso.
Esto es para que al Mesías se le preste atención con la motivación correcta y para que no entre “por los ojos” sino por el corazón, para que nuestro deseo y aceptación de Él sea genuina, como quien se enamora de una mujer no demasiado deslumbrante pero que cuando la conoce descubre una tremenda hermosura y la ama por lo que es y no por lo que aparenta.

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Estudio 60.- HEBREOS 12:1-13: LA DISCIPLINA Y VIDA DE FE por DANIEL CABARCOS

Este pasaje empieza con una conclusión: “Por tanto, nosotros también”. Es en base a lo anterior que nosotros también debemos obrar como sigue y es en base a la gran nube de testigos que tenemos alrededor, literalmente “yacer alrededor”, (PERIKEIMAI), rededor, de PERI (alrededor) y KEIMAI (yacer). Pero, ¿Quiénes son esta inmensa nube de testigos que “yacen alrededor” y qué significa esto?corredores

El sustantivo usado aquí (MARTUS) del que procede nuestra palabra ‘mártir’, se usa en referencia a los personajes mencionados en el capítulo 11 de esta carta. Esta palabra significa ‘uno que da testimonio mediante la muerte’ y denota a uno que certifica aquello que ha visto u oído o conoce.
Todos estos hermanos en la fe que nos antecedieron y sus testimonios, para nosotros son mártires testigos de cómo resistieron en la adversidad por su fe, como por su fe pusieron en peligro su vida y, en ocasiones, la dieron; otros, como Moisés, quien renunció al lujo y al poder que le proporcionaba su puesto de relevancia en la primera potencia de la época: Egipto.
Estos mártires no son meros espectadores sino testigos cuyo testimonio es su propia vida y experiencias y muestra de que la fe en Dios no es algo vano, de que el sufrimiento por la causa de Dios no es estéril. Ellos se aferraron a la fe en Dios y en Sus promesas para poder llevar una vida conforme a Su voluntad, aún en las situaciones de mayor adversidad.
Por lo tanto, teniendo delante de nosotros esta inmensa nube de ejemplos de firmeza en la fe, se nos pide que nos DESPOJEMOS (APOTITHEMI) de APO (fuera) y TITHEMI (poner). En el texto original denota una acción puntual anterior a la del verbo principal (‘CORRAMOS’), y la voz media que ahí se encuentra, indica que el sujeto es ‘agente’ y ‘recipiente’ del proceso verbal lo que viene a significar que para correr, primero debemos de despojarnos, poner fuera, lo que estorbe en la carrera.

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Estudio 61.- EL CUERPO por Daniel Cabarcos

Es bajo la influencia gnóstica que entra en el cristianismo la idea de antítesis entre materia y espíritu, idea ajena a la Biblia. Los gnósticos predicaban el odio a la materia, el desprecio al cuerpo. Textos como 1 Timoteo 2:5 son anti-gnósticos porque ellos predicaban que Jesús era un espíritu o un fantasma.
Es así como los gnósticos y sus influencias platónicas crearon una dicotomía absoluta entre cuerpo y alma, concepto como digo ajeno a la Biblia y también al judaísmo, los cuales, tanto Biblia como judaísmo, nunca entendieron un hombre dicótomo sino unitario, dándole un gran valor (dignidad) al cuerpo, dignidad por otra parte que Dios mismo le otorga en Su Palabra (Gn.1:27; 2:7).
Dios crea primero la parte material del hombre. En la antropología bíblica, el cuerpo es visto como el mejor equipamiento de Dios a sus criaturas para interactuar con su entorno y como receptáculo de la parte inmaterial. En la antropología bíblica, el hombre alcanza con su cuerpo y solo con él, su pleno desarrollo, al contrario del platonismo y el gnosticismo que mantenían que el cuerpo era un obstáculo.
El substantivo SOMA tiene en la Biblia varios significados dados por el contexto. En la Biblia es el hombre SARX el que no tiene porvenir pero sí el hombre SOMA. El hombre SOMA caído puede anexionarse al Cuerpo de Cristo, a la Iglesia y vencer así su finitud. Cristo, en su realidad glorificada se presenta como corpórea (Jn.20:17), “no me toques, no me retengas”. Sin embargo en Jn.20:27 no da la sensación que entre ambos sucesos Cristo hubiese ascendido al Padre… Estos textos pueden ser discutibles lo que ya es menos discutible es la realidad corpórea del Jesús transfigurado (Mt.17:2 y Ap.1:12-17). Juan presenta a un Jesús con realidad corpórea: “…puso su diestra sobre mí…”.
El apóstol Pablo en su antropología insiste una y otra vez en el carácter corpóreo de su concepto de salvación (1 Co.15). Es el centro de esta enseñanza paulina. Para Pablo, la negación de la resurrección corporal atenta contra los fundamentos mismos de la fe evangélica  (1 Co.15:12-22). La completa salvación es corpórea (1 Co.15:35, 42-48). Pablo habla aquí de cuerpos espirituales y de transformación (1 Co.15:51). Hay aquí una continuidad y al mismo tiempo una ruptura entre el hombre de la tierra y el del Cielo.
El hombre es el mismo con sus recuerdos, sus experiencias, pero al mismo tiempo sufre una profunda transformación al ser cambiado su cuerpo de carne por uno espiritual, para adaptarlo así a la nueva existencia.
Esta transformación afectará a su parte psico-espiritual al perder el lastre de la carne, el enemigo del espíritu y que combate contra él (GALOTTOS).
La tesis de Pablo es clara: como Cristo resucitó también así resucitarán los muertos.

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Estudio 62.- Tensión Indicativo Imperativo en Pablo por Daniel Cabarcos

Vamos a tratar de explicar esta paradoja. Esto es sumamente importante para entender y gestionar correctamente la existencia cristiana.

El indicativo presenta la acción como una realidad independiente y al margen de los sentimientos del sujeto.
He aquí algunos ejemplos: Indicativo (Ro.6:2); Imperativo exhortativo (Ro.6:12); Indicativo (Gá.3:27); Imperativo (Ro.13:14).
En algunos textos el indicativo y el imperativo aparecen juntos (1 Co.5:7). “Alejad, expurgad la levadura pues sois ázimos”. (Ázimo: pan que se elabora sin levadura). Sí, somos ázimos porque se necesita expurgar la levadura. Esta tensión es por la que se nos dice que somos limpios de todo pecado (Col.2:13) y al mismo tiempo debemos confesar nuestros pecados (1 Jn.1:7-10). Lo mismo ocurre con la misericordia (Ro.11:30; 1 Ti.1:2; 2 Ti.1:16). Podríamos extender esto a otros aspectos. El primero en aportar una solución satisfactoria a esto fue R. Bultmann en un artículo de 1924.
El imperativo exhortativo se basa en la justificación. Es una consecuencia del indicativo, o sea de lo que ocurre en la justificación. (También O. Cullman contribuyó a aclarar esta paradoja).

Indicativo (Efe.2:6): Esto es un hecho, una realidad objetiva en cuanto a la justificación, pero, al mismo tiempo, somos extranjeros y peregrinos (1 Pe.2:11), en un mundo hostil que nos aprieta como un zapato que no es de nuestro número (Ro.8:23).
Ya Pindaro (uno de los más célebres poetas líricos de la Grecia clásica), dio la solución cuando dijo “sé lo que eres” (Efe.2:10). Debemos ser aquello que somos. Esto afecta directamente a la existencia cristiana. Los creyentes no podemos alcanzar nuestro propio yo, aquí no podemos realizarnos si no es a través del imperativo.
El indicativo nos muestra la realidad futura trascendente (no como Dios nos ve), lo que seremos y ya somos para Dios (“ya pero todavía no”), fuera de los condicionantes temporales.
El imperativo nos revela los pasos para acercarnos a esa realidad para dejar de ser gusanos y ser mariposas, pero somos las dos cosas. Cristo irrumpió en el mundo haciendo posible otro mundo pero el viejo mundo está todavía aquí. Hemos de entender el imperativo como la forma de actualizar lo que en el indicativo es una posibilidad aquí, aunque una realidad futura para nosotros y presente para Dios. (Ro.12:1-2).

El imperativo nos exhorta a que hagamos real aquí y ahora la realidad futura. La posibilidad, por eso Pindaro tiene razón “debemos ser lo que somos”. El imperativo está incrustado en el indicativo. Si no actualizamos el indicativo a través del imperativo “seremos lo que no somos”. La obra está hecha pero al mismo tiempo hay que hacerla. Está hecha en el indicativo pero hay que hacerla en el imperativo. La forma de que el indicativo se haga real y se disfrute aquí es actualizándolo por el imperativo.

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Estudio 63.- Pruebas y Tentaciones por Daniel Cabarcos

 

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12)

BIENAVENTURADO (MAKARIOS) bienaventurado, dichoso. Es la misma palabra que aparece en las bienaventuranzas.
SOPORTA o PERSEVERA (UPOMENÔ), es la misma palabra que aparece en Stgo.1:4 y se traduce por paciencia, perseverancia. Es una palabra
compuesta por Hupo (bajo) y Meno (permanecer, morar) y significa quedar en un lugar en lugar de abandonarlo, soportar algo con valentía, soportar una pesada carga bajo sufrimiento, de ahí la traducción por soportar, perseverar, lo mismo que leemos en Romanos 2:7. La idea aquí es una actitud ante la vida teniendo la meta siempre presente, dando ésta fuerzas para perseverar (He.12:2).

PRUEBA (PEIRASMOS), hace referencia a lo mismo que hemos estudiado en Santiago 1:2.

APROBADO (DOKIMOS), este adjetivo, ‘aprobado’ se usa en los LXX en Gn.23:16 y Zac.11:13, traduce como acreditado, reconocido, auténtico (Stgo.1:3). El soportar con valentía las pruebas, los estados de sufrimiento y tensión que conllevan, el permanecer en el mismo lugar sin abandonar el barco, proporciona dicha y satisfacción por haber sido fiel a Dios y por poder comprobar que nuestra fidelidad a Dios no es solo de palabra. También porque esta actitud nos garantiza la corona de la vida o nos pone de manifiesto que la vida eterna está en nosotros. Quizá sea ésta la mejor interpretación. Aquí la corona es la vida misma. “Recibirá el premio de la vida”, traduce la nueva Biblia española.
Dios hizo esta promesa a los que le aman y, como dice Jesús, éstos son los que acatan su voluntad (Jn.14:15, 21, 23; Ex.20:6). Vemos aquí una
correspondencia directa entre amor y obediencia. Sin obediencia no hay verdadero amor. La obediencia es prueba de amor a Dios. El resto son palabras (‘amor platónico’).

PROMETIÓ (EPAGELLO), que significa prometer, hacer profesión de; es un término legal, una citación. Proviene de EPI (sobre) y ANGELO

(anunciar). Significa también un compromiso a hacer o a dar algo. En las epístolas pastorales se asocia muchas veces a vida y así lo usa Pablo en 1 Ti.4:8, refiriéndose a la vida presente y futura y también se asocia aquí a piedad, término que significa hacer la voluntad de Dios, lo que a Él le agrada.
Dios ha prometido vida aquí y en el más allá a los que le aman, a los que hacen Su voluntad, a los que le obedecen, por eso cuando resistimos la
prueba, debemos estar dichosos porque estamos haciendo Su voluntad, estamos demostrando que amamos a Dios y que la Vida está en nosotros y nos capacita para resistir.

 

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Estudio nº 64.- Varón y Mujer en Cristo por David F. Burt

Hace unos años, asistí a un debate evangélico sobre “el papel de la mujer” en el que los participantes parecían desvivirseAdan y Eva en el arbol por demostrar que ciertos textos bíblicos que versan sobre el tema significan en realidad justo lo contrario de lo que parecen decir y concluían que, a estas alturas, es prácticamente imposible dilucidar qué enseñanzas son de validez actual y cuáles no, o aún determinar cuál era su sentido original. Hacia finales del debate, un pastor veterano (ahora está con el Señor) pidió la palabra, se puso en pie y con voz entrecortada dijo: Hermanos, siempre he pensado que, si hay una enseñanza del Nuevo Testamento que no se presta a malentendidos, sino que es diáfana y clara en su significado, ésa es la enseñanza sobre la mujer; y no se ha dicho nada en el debate de hoy que me haga cambiar de opinión. Estuve de acuerdo con él y sigo estándolo. El problema no reside en una supuesta falta de claridad en lo que la Biblia dice, sino en el afán de muchos de hacer que la Biblia diga lo que piensan que debería decir o lo que claramente no dice¹.

 

El debate sobre las enseñanzas novotestamentarias acerca de la mujer y sobre su relevancia para los creyentes de hoy se centra en gran medida en la siguiente cuestión: ¿reflejan estas enseñanzas la voluntad permanente de Dios desde el momento de la creación, o son la consecuencia de nuestra caída en el pecado? Está claro que, según la narración de Génesis, Dios creó al hombre y a la mujer por separado y con diferencias fisiológicas, no a la vez ni de la misma manera; y, por tanto, cabe la posibilidad de que los creara con diferentes funciones. Es igualmente evidente que la relación entre el hombre y la mujer sufrió un grave deterioro como consecuencia de la caída en el pecado y que, a partir de aquel momento, la relación se ha vuelto frecuentemente injusta, tensa y conflictiva. También es evidente que el evangelio de Jesucristo debe eliminar la injustica, la violencia y el deterioro de las relaciones y restaurarlas a sus hermosas cualidades anteriores. Pero ¿cuáles son éstas? ¿Cuáles son las características procedentes del pecado que deben ser eliminadas y cuáles son las que corresponden a la creación y que, por tanto, deben ser respetadas y practicadas por todo cristiano como voluntad de Dios?
Ante tales preguntas, se ve enseguida que es muy importante establecer hasta qué punto las enseñanzas del Nuevo Testamento se remontan a la creación (Génesis 1 y 2) y hasta que punto sólo se remontan hasta la caída (Génesis 3). Si solo reflejan la voluntad de Dios a partir de la caída, pueden ser interpretadas como superables en el nuevo orden de cosas introducidas por Cristo, en cuyo caso es posible tratarlas como meras concesiones o recomendaciones dadas por los apóstoles a fin de mantener un buen testimonio en determinadas situaciones sociales. Así, cuando piden que la mujer se someta a su marido y se calle en la congregación, es solo porque actuar de otra manera habría resultado escandaloso en las culturas judía y gentil del siglo primero, no porque esto corresponde a la voluntad permanente de Dios para el hombre y la mujer. En cambio, si estas enseñanzas se remontan hasta la creación, son de validez universal y no se prestan a ser revocadas por el evangelio.

Por eso, para entender adecuadamente el enfoque bíblico del tema de la mujer, debemos estudiar cuidadosamente los primeros capítulos del Génesis, tomando especialmente en consideración las referencias a los mismos que encontramos en el Nuevo Testamento.

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Estudio Nº 65.- EL VALOR PERMANENTE DE LA REFORMA por PEDRO PÉREZ.

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Enero – Febrero 2016. Nº 272. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)

Después de 500 años de la Reforma ¿qué puedo decir yo que no se haya dicho ya? ¿Cómo ser original y decir algo novedoso sobre un tema del que grandes eruditos de todas las disciplinas académicas han escrito montañas de libros? Pero… quizás, la gran originalidad sea no querer ser original, pues lo que es verdadero, fuerte, hermoso, actual y universal de esta herencia que nos ha dejado la Reforma, es precisamente lo que no resulta original, lo que ellos recibieron, conservaron y transmitieron de la Palabra de Dios.
Por ello, cuando se acerca el V Centenario de la Reforma deberíamos tener claro cómo acercarnos a dicho aniversario. La Reforma es historia, es parte de nuestra historia y por ello debemos conocerla, pero la Reforma es mucho más que un proceso histórico, es mucho más que una renovación religiosa, por mucho que ésta cambiase cultural, social y políticamente la Europa del Siglo XVI, la Reforma es, en su sentido más profundo, un acontecimiento liberador en todas sus dimensiones, un conjunto de principios que sitúan a la iglesia en una actitud de permanente revisión de su vida y de su misión, “la iglesia reformada siempre reformándose”, y por ello no deberíamos ignorar o relegar dichos principios a un recuerdo nostálgico, como una pieza de museo o el vestigio histórico de un movimiento religioso del pasado.
Por tanto, pasados 500 años y viendo el panorama religioso actual nos preguntamos ¿Qué es lo más valioso que podemos encontrar nosotros, evangélicos del Siglo XXI, en la Reforma Protestante del Siglo XVI? ¿Cuáles son esos principios intemporales que nos hacen verdaderamente libres?

 

Soli Deo Gloria. La principal preocupación de la Reforma fue la absoluta gloria de Dios que nos libera de las servidumbres a todos los “ismos” y modas de cada época que tienden a absolutizar, a idolatrar, ciertas corrientes, personas, instituciones, etc. Para los reformadores sólo hay un Absoluto: Dios. Todo lo demás queda relativizado. Sólo Dios es Señor, es Rey, es Absoluto, es Soberano. Sólo Él -y nadie más- puede exigir lealtad absoluta, fidelidad incondicional.
Sola Escritura. Porque sólo Dios es Dios, sólo su Palabra tiene autoridad final. Cualquier otro absoluto no es Dios, sino un ídolo. Por ello, sólo las Escrituras, interpretadas no en aislamiento, sino fiel y responsablemente dentro de la comunidad creyente sometida a la autoridad de la Palabra de Dios, pueden ser fundamento de nuestra fe y conducta. Nadie más puede imponer sus criterios con autoridad ni ponerse al nivel de, o incluso por encima de, la Palabra de Dios. La Sola Escritura nos libera de cualquier otra autoridad que pretenda imponerse sobre nuestra conciencia. Cuando nuestra conciencia es cautiva de la Palabra de Dios y del glorioso evangelio, no podrá ser nunca cautiva de tradiciones humanas ni de autoridades humanas.

 

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Estudio Nº 66.- LA MUJER EN EL PLAN DE DIOS por DAVID F. BURT

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Noviembre – Diciembre 2009. Nº 241. Época X. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)

Creacion de Eva2. La manera de la creación de Eva.
Adán fue creado por Dios desde el polvo de la tierra. Eva, en cambio, fue creada “por vía de Adán”, desde una costilla suya (Gn.2:21-22). La mujer, ciertamente, debe su existencia a Dios, pero también al hombre. (Por si acaso esto diera aires de superioridad al varón, Pablo puntualiza: “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.” (1 Corintios 11:11-12). Como los hijos humanos proceden de sus padres, más aún, como el Hijo eterno procede del Padre eterno, así la mujer procede del varón.
El simbolismo de la costilla es elocuente. El hecho de que la mujer salga del varón y sea hueso de sus huesos y carne de su carne, sugiere nuevamente la profunda igualdad de ambos. Son tan iguales que la mujer procede del varón y el varón nace de la mujer. Por tanto, cualquier hombre que trata a la mujer como un ser inferior se desprecia a sí mismo.
También sugiere que fueron creados para la unidad. A partir de la creación de Eva, a Adán le falta un miembro, por así decirlo, y ya no es completo sin él. De ahí que, en el reencuentro de varón y hembra, que es el matrimonio, los dos, hasta ahora separados e incompletos, llegan a ser una sola carne (Gn.2:24). Pero igualmente sugiere que, dentro del énfasis primordial de la unidad y la igualdad, debemos respetar el orden de la procedencia:
“Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.”¹
Cuando Adán dice de Eva: Hueso de mis huesos, no sólo indica que los dos participan de la misma esencia, sino también que hay orden y procedencia en la creación de Dios. Eva es hueso que procede de los huesos de Adán. Dios podría haber creado a Eva de la misma manera en que creó a Adán: del polvo de la tierra (Gn.2:7). Podría haberles creado a los dos en el mismo momento. Podría haber creado a Eva antes que a Adán, y haber formado a Adán desde la costilla de Eva. Pero no hizo ninguna de esas cosas. En su soberanía, eligió crear a Eva desde Adán.
También aquí el Nuevo testamento ve un claro antecedente que establece la primacía del varón y su derecho a ser considerado como cabeza de la mujer:
“Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza” (1 Co.11:8-10).

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Estudio Nº 67.- LA CAÍDA por DAVID F. BURT

(Publicado en la revista EDIFICACIÓN CRISTIANA, Enero - Febrero 2010. Nº 242. Época X. Permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, siempre que se cite su procedencia y autor.)

7. El nombramiento de la raza humana.ORIGIN_8
En Génesis 5:1-2, nos encontramos con un pequeño resumen de la creación del hombre que nos remite al capítulo 1:
“El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo (cf.Gn.1:26-27). Varón y hembra los creó; y los bendijo…(cf.1:28)”
Pero luego el texto añade algo nuevo:
“…y llamó [Dios] el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.”
Notemos en seguida que, mientras Eva es nombrada por Adán, Adán es nombrado por Dios. Dios y Adán, en su función nombradora, actúan como cabeza. Pero notemos también que el nombre particular de Adán es dado a toda la raza (en realidad, el texto podría rezar: Libro de las generaciones de Adán [o de Hombre]; el día en que creó Dios a Adán [o a Hombre], varón y hembra los creó… y llamó el nombre de ellos Adán [o Hombre]. La humanidad no se llama Eva o mujer, aun cuando ella es la madre de todos nosotros (Gn.3:20), sino Adán (cf. Gn.1:26-27). El varón, y no la mujer, es quien representa a toda la raza (ver punto 10)¹.

8. El orden de la caída.
Eva fue tentada por la serpiente y cayó en pecado. Luego, ella tentó a Adán y él también cayó. El orden, sin duda, es significativo.
Sin embargo, el Nuevo Testamento enfatiza no tanto el orden, sino la manera en que los dos cayeron:
“y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.” (1 Timoteo 2:14).
En cierto sentido, la mujer es menos responsable que el hombre por haber caído en pecado: ella cayó a causa del engaño; pero él cayó con los ojos abiertos. Eva sólo conocía la prohibición divina (de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal) a través de su marido; pero Adán la conocía directamente de labios del Creador. Adán no fue sujetado a las manipulaciones del maligno; Eva, sí. A todas luces ella era menos culpable que él.
Esto dicho, sin embargo, sigue siendo cierto que fue ella quien cayó primero. Y a eso, debemos añadir otra consideración. Sí, como ya hemos visto, fue a través de las instrucciones de Adán como Eva conoció la prohibición de Dios acerca del árbol, su desobediencia no fue sólo un quebrantamiento del mandamiento de Dios, sino un acto de insubordinación con respecto a Adán. Eva desestimó la autoridad de Adán y prefirió someterse a la serpiente. (Por cierto, sólo existen las dos opciones: acatar el orden de Dios; o entregarse al nuevo orden del maligno. Por eso mismo, el debate sobre el hombre y la mujer no es trivial, sino que llega al mismo corazón de los propósitos divinos para la humanidad). Luego, habiendo caído en pecado ella misma, indujo a Adán a pecar: Tomó del fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella (Gn.3:6). El orden de Dios ha sido invertido. Ahora Eva es la líder y Adán el seguidor. Adán parece haber sucumbido con mucha facilidad al someterse a su esposa. Se salió de su papel como portavoz de Dios y líder de la familia². Abandonó su responsabilidad como cabeza, y Eva la usurpó. La caída de la humanidad tuvo lugar a causa de una inversión de las funciones de varón y mujer. El orden de Dios fue despreciado. ¡Qué importante es que la iglesia de hoy no caiga en la misma seducción diabólica!

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Última actualización el Sábado, 10 de Septiembre de 2016 18:28
 
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